Espacio para la reflexión
Detenerse
hoy, en el último tramo de esta carrera y mirar hacia atrás permite visualizar desde lejos lo aprendido y aceptado; observar aquellos errores que
cometimos y de los cuales aprendimos, recordar todo aquello de los que nos apropiamos
en este trayecto de formación.
Encontrándonos
hoy en el fin de este camino, es
inevitable no sentirse aturdidos por un sinfín de emociones, incertidumbres,
miedos, interrogantes, todo esto forma parte lógica del momento que estamos
viviendo. Así como un cuadro impresionista está compuesto por yuxtaposición de
pinceladas, así estamos formados nosotros, por yuxtaposición de emociones,
saberes, conceptos, deseos, intereses, sin olvidar las lecturas que tanto nos
han aportado. Siguiendo la analogía establecida, podría decir que, a modo
personal me siento como espectadora de mi propio cuadro impresionista,
observando desde lejos todo lo vivido y aprendido en estos años de formación.
De
esta manera me detengo a pensar especialmente en el Taller de Práctica IV, como
un espacio abierto al diálogo, a la comunicación, pero sobre todo como un
espacio cuyo eje transversal es el aprender
haciendo. Lo mágico de este momento de nuestra carrera es que vivimos de
manera intensa nuestras prácticas, y como esponjas absorbemos todo lo que
vivenciamos en ellas. Pero, como sabemos, lo importante no es solo lo que
experimentamos, sino la reflexionar sobre ello. Por esta razón considero que lo
más importante de este taller es el momento de la reflexión, pero no solo de lo
vivido en él, sino también de todo lo experimentado en estos años de formación.
De
esta manera me interesa compartir un escrito reflexivo sobre la enseñanza de la
Lengua y la Literatura en la actualidad.
Ser Profesor hoy
Vivimos
en un mundo que de manera explícita o implícita se ve influenciado por las
nuevas tecnologías, quienes instalan nuevos códigos e incluso nuevas formas de
comunicarse y relacionarse. Lo que Echeverría denomina como tercer entorno supone nuevos espacios
sociales y por ende supone pensar en nuevas prácticas, ya que nuestra tarea
sustantiva de enseñar se ve atravesada por la realidad social en la que
vivimos. De esta manera considero que la tarea de enseñanza y aprendizaje se
enfrenta constantemente a nuevos desafíos.
Pero…
¿Cómo enseñar hoy sin dejar a un lado las nuevas tecnologías? ¿Es posible
articular los contenidos de Lengua y Literatura con el uso de las TIC? ¿Es
posible mantener un equilibrio? ¿Cómo lograr que los adolescentes lean, cundo
diariamente tienen toda información a su alcance? ¿Los alumnos leen más o menos
que antes? éstos cuestionamientos me generan cierta incertidumbre a la hora de
pensarme como futura profesora. A menudo escuchamos frases sobre los
adolescentes como: “ya no les importa nada, solo el celular”, “no estudian, no
leer, no te escuchan”, “no agarran un
libro, están siempre encina de la computadora”. Todas estas palabras muchas veces,
generan prejuicios sobre los alumnos; por eso considero importante como futuras
profesoras, con las herramientas que ya poseemos, detenernos y analizar cada
aspecto, antes de caer en la moda de las frases hechas.
Que
los adolescentes hoy en día tienen un rápido acceso a la información, sí es
verdad, pero depende de nosotros lograr una mediación entre eso que el alumno
sabe hacer y lo que nosotros les podemos enseñar a hacer; por ejemplo:
enseñarles a discriminar qué información disponible en la redes es importante y
qué no. Las nuevas tecnologías generan un nuevo espacio de aprendizaje, nuestra
tarea como futuras docentes es involucrarse en ese nuevo espacio, enfrentarse a
los desafíos y generar una apertura de nuestra área orientada al uso y valoración
de las nuevas tecnologías. Como expone Michele, Seres (2013) en su texto Pulgarcita “estos niños viven en lo virtual”,
“ya no tienen la misma cabeza”, “ya no habitan el mismo espacio”.
En
nuestra profesión no hay recetas, nos encontramos a menudo, con más dudas que
certezas; pero esto es lo que nos caracteriza como profesionales de la educación:
enfrentarnos a desafíos y hacer lo posible para superarlos.